- Retiros espirituales para monjes que buscan la soledad: Fundados en el siglo XIV, los monasterios proporcionaban a los monjes un espacio aislado en lo alto de los acantilados para concentrarse en la oración y el estudio, lejos de la agitación política y las invasiones otomanas.
- Preservar las tradiciones y el arte ortodoxos: Los monasterios preservaron el cristianismo ortodoxo mediante iconografía y frescos, salvaguardando las tradiciones religiosas durante el dominio otomano.
- Centros de aprendizaje: Además de la práctica espiritual, los monasterios enseñaban a leer, escribir y realizar estudios religiosos, y sus bibliotecas albergaban miles de manuscritos que más tarde desempeñarían un papel en la Guerra de Independencia griega al alimentar la conciencia nacional.
- Símbolo de resistencia y resiliencia: Durante la ocupación otomana, los monasterios actuaron como refugios para los rebeldes, aprovechando su posición aislada para mantener la independencia y preservar la identidad griega.



















